Sunday 21st December 2014
Ballenas, Magallanes y el carbón
Nacional

Ballenas, Magallanes y el carbón

Juan Jimenez on %d 25UTC %B 25UTC %Y with 0 Comments

La Ley Cetácea en la actualidad está siendo vulnerada por diversos proyectos, que tienen el potencial de perjudicar a las poblaciones de ballenas que se están recuperando de la intensa caza industrial que se produjo en los siglos anteriores.

En el año 2008, se promulgó la Ley Cetácea (Ley 20.293). No fue una “mayoría silenciosa” la que logró que esta ley se aprobara, al contrario: la ciudadanía de manera masiva y contundente y en todos los foros, exigió que se protegiera a estos animales y manifestó su repudio a que se cazaran utilizando cualquier tipo de argumentos, ya fueran científicos, económicos o culturales.

Al más puro estilo republicano, se procedió a definir el marco jurídico para la protección de los cetáceos en las aguas chilenas; del mismo modo, y al más puro estilo republicano, también se esperaba, ingenuamente, que la promulgación de esta legislación sería suficiente para resguardar la integridad de los cetáceos que circulan en las aguas chilenas.

Pero la historia nos permite verificar que si una ley no va acompañada de acciones concretas (reglamentos, fiscalización, educación de la ciudadanía), más temprano que tarde, se termina convirtiendo en letra muerta.

La Ley Cetácea en la actualidad está siendo vulnerada por diversos proyectos, que tienen el potencial de perjudicar a las poblaciones de ballenas que se están recuperando de la intensa caza industrial que se produjo en los siglos anteriores.

Las ballenas y el proyecto Mina Invierno en Isla Riesco

Entremos inmediatamente en la cuestión: el proyecto “Mina Invierno” en su línea de base, no hace inclusión del ecosistema marino adyacente a la mina, ni contempla el tráfico de buques que transportarán el carbón. Mina Invierno se instalaría en los márgenes del Seno Otway, mar interior que a diferencia de los mares abiertos, tiene un escaso recambio de sus aguas, lo que lo hace muy vulnerable a cualquier tipo de contaminación.

En el Seno Otway se han registrado avistamiento de cetáceos como orcas y ballenas jorobadas. La contaminación del Seno por parte de la minera (desagües, material particulado proveniente de la mina, aguas de lastre de los buques transportadores), es una real amenaza, que aún no es reconocida por la Minera.

El que ya circulen buques por el Estrecho de Magallanes –argumento que sin duda se va a esgrimir para justificar el paso de embarcaciones por el Canal San Jerónimo-, no se puede utilizar como antecedente para permitir una circulación intensa y potencialmente contaminante a través del Seno Otway. Al contrario, el que se pretenda el paso de barcos por el San Jerónimo, debe compelernos a revisar cuáles son las regulaciones que están protegiendo a los cetáceos en el Estrecho de Magallanes, para velar que el tráfico interoceánico no perjudique a las poblaciones de ballenas de esta zona.

¿Las ballenas no tienen valor?

Conama, en su “Diagnóstico y propuesta para la conservación de la biodiversidad en la XII Región” (1), plantea que los canales, fiordos y archipiélagos de la Región de Magallanes, en su totalidad deben ser declarados “ÁREA DE CONSERVACIÓN”, entre otras cosas, porque son ecosistemas únicos en el mundo, con masas de agua provenientes del Pacífico y el Atlántico y también influenciados por el Océano Austral. Esto ha dado como resultado aguas con altos contenidos de nutrientes que sustenta una importante variedad de mamíferos, aves marinas, peces e invertebrados.

Chile al haber firmado la “Convención para la Diversidad Biológica”(2) , ha reafirmado su compromiso por la conservación de la biodiversidad, haciendo un uso sustentable de los recursos que ella provee. Esto se suma como antecedente para designar todos los fiordos, canales y archipiélagos de la Región de Magallanes como Área de Conservación.

Las cinco minas de carbón que se pretenden instalar en Isla Riesco -pues Mina Invierno sería sólo la primera de ellas-, impactarán negativamente sobre las aguas del Seno Otway (líquidos contaminados que escurrirán a través de las napas subterráneas). Esto afectará de manera irremediable el ecosistema marino, afectando la enorme biodiversidad existente en esta zona. ¿Es que acaso la biodiversidad marina de Magallanes no vale nada, como para que se estropee de manera tan torpe?

A unos pocos kilómetros al suroriente de Isla Riesco, se encuentra el Parque Marino Francisco Coloane, que cuenta con una singularidad: es la única zona de alimentación de ballenas jorobadas en el Cono Sur de América (3). La ballena jorobada, sólo en las últimas décadas ha experimentado una lentísima recuperación, gracias a la moratoria que rige desde 1986 ¿Cuánto se pagará por alterar el hábitat de esta especie? ¿Se puede “cubrir” con dinero el daño a un proceso de recuperación que ha tomado décadas?

La Ley 20.293, que desde 2008 protege a los cetáceos en nuestro país, dice que “con el fin de promover la protección y el uso no letal de los cetáceos, se debe propender a la protección y conservación de las poblaciones de cetáceos, la biodiversidad relacionada y los ecosistemas de los cuales dependen. Y se deben proteger espacios claves para el desarrollo de sus ciclos de vida, implementando medidas adicionales de protección en los lugares de cría, apareamiento, cuidado parental, alimentación y rutas migratorias”.

La instalación de minas de carbón a tajo abierto en Isla Riesco y la intensificación del tráfico marítimo por el Canal San Jerónimo, estaría en abierta contradicción con el espíritu de esta ley.

Como organización compuesta por voluntarios, provenientes de disciplinas no directamente ligadas a la biología marina y al estudio de los ecosistemas oceánicos, a DefensaBallenas sólo le queda levantar la voz sobre las actividades perjudiciales que se pretenden realizar en los canales y fiordos de la Región de Magallanes. Esperamos que las autoridades competentes y aquellas organizaciones científicas que se dedican a tiempo completo al estudio y conservación de las magníficas gigantes del mar, se pronuncien también sobre este tema.

Juan Jiménez, DefensaBallenas

(1) Diagnóstico y propuesta para la conservación de la biodiversidad en la XII Región, Comisión Nacional del Medio Ambiente, Gobierno de Chile, Septiembre de 2002.

(2) Convenio ratificado el 9 de septiembre de 1994, mediante D.S. 1.963 del Ministerio de Relaciones Exteriores.

(3) Acevedo, Jorge A., Aguayo-Lobo, Anelio y Pastene, Luis A., Filopatría de la ballena jorobada (Megaptera novaeangliae Borowski, 1781), al área de alimentación del Estrecho de Magallanes, Revista de Biología Marina y Oceanografía, vol. 41, N° 1, 11-19, Valparaíso, julio de 2006.

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