Una propuesta para limitar la supuesta compra de votos, es uno de los elementos que serán discutidos por la Comisión Ballenera Internacional, durante toda esta semana en Jersey, Islas del Canal, Reino Unido.
En la reunión de cuatro días, no se esperan que grandes acuerdos entre las naciones proconservación de ballenas y el puñado de países que continúa con la caza, a pesar de que ruge una prohibición desde 1986. Las conversaciones relacionadas con limitar la caza comercial, se estancaron el año pasado.
La nación anfitriona, Reino Unido, ha propuesto reformas para hacer que la comisión sea más transparente y eficaz. Su propuesta obligaría a los gobiernos a pagar sus cuotas de afiliación mediante transferencias bancarias, que se puede rastrear fácilmente, en lugar de hacerlo con dinero en efectivo o cheques.
La propuesta nació a raíz de las denuncias efectuadas el año anterior, en las cuales se señalaba que Japón ha estado desviando ayuda económica a aquellos países que apoyen la caza y comprando los votos de diplomáticos. Japón niega las acusaciones.
Cerca de 1.500 ballenas son asesinadas cada año por Japón, Islandia y Noruega. Japón, responsable del mayor porcentaje de esta cifra, insiste en que su caza es para “fines científicos”, pero cada vez más carne de ballena termina en los restaurantes japoneses que en los laboratorios.
Australia, lider en la postura proconservación de ballenas, ha puesto en marcha una denuncia en contra de Japón en la Corte Internacional de Justicia de La Haya, el máximo tribunal de las Naciones Unidas.
Los balleneros japoneses cazan regularmente en aguas antárticas al sur de Australia, lugar de alimentación de 80% de la población mundial de ballenas y la Comisión Ballenera no tiene facultades para detenerlos.
Sin embargo, los enfrentamientos con grupos defensores de ballenas, obligaron a Japón a interrumpir su temporada de caza en la Antártida. Los integrantes de Sea Shepherd lanzaron pintura, bombas de humo y mantequilla rancia en botellas hacia los barcos balleneros japoneses. También enredaron cuerdas en las hélices de un buque arponero, lo que lo volvió más lento.
Se espera que las críticas contra Japón sean menos intensas en las conversaciones de la CBI de este año, del terremoto y posterior tsunami de marzo, que causó grandes daños a la flota pesquera japonesa y a su infraestructura ballenera.
Por David MacDougall Associated Press
ST. Helier, Jersey 11 de julio 2011
Karl Ritter, redactor de Associated Press en Estocolmo, contribuyó con este despacho.

