Thursday 23rd February 2012
Peculiar justicia japonesa
Pacífico Norte

Peculiar justicia japonesa

Juan Jimenez on June 8, 2011 with 0 Comments

Tras la catástrofe del terremoto y posterior tsunami, los japoneses retoman su día a día, y al parecer el Gobierno japonés no piensa hacer las paces con la Madre Tierra. Los activistas de Greenpeace Japón, Junichi Sato y Toru Suzuki, aún no han cerrado un capítulo que ha marcado sus vidas. Tras la sentencia del tribunal de septiembre de 2010 en el que se les condenó a un año de cárcel, sujeto a tres años de libertad con cargos, Junichi y Toru apelaron a la sentencia.

Mucho ha llovido desde entonces. Entre otras cosas, la propia Agencia de Pesca de Japón admitió en diciembre de 2010 que había habido malversación de fondos dentro de la industria ballenera.

Es decir, ratificaban las acusaciones de Junichi y Toru, afirmaban los hechos que les habían llevado a interceptar esa caja con carne de ballena de contrabando que luego entregaron a la policía como prueba. A esta disculpa pública por parte de la Agencia de Pesca de Japón le siguieron dimisiones entre ellas la de Jun Jamashita, conocido por su papel de negociador de los intereses de la industria ballenera en las reuniones de la Comisión Ballenera Internacional (CBI).

Sin embargo, el tribunal de Aomori no ha admitido los testimonios y las pruebas del escándalo que destaparon con su acción. El tribunal sigue tratando el caso como “robo y allanamiento” cuando claramente no eran el objetivo de sus acciones. Es más, los jueces miraron hacia otro lado ante la vulneración de sus derechos en el momento de su detención.

El tribunal dará su veredicto sobre la apelación de la sentencia el próximo 12 de julio. Junichi y Toru tendrán que seguir esperando para ver si finalmente, sus derechos, ya no como activistas sino como ciudadanos, a exponer y denunciar hechos delictivos y fraudulentos prevalecen o si la corte sigue fijando su mirada tan sólo en la caja con carne de ballena (etiquetada, por cierto, como “cartón”).

Los árboles, no le dejan ver a  la corte de Aomori el bosque de corrupción que está tras ellos.

Fuente: Elvira Jiménez, Campaña de Océanos de Greenpeace España

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