Durante 1997 científicos descubrieron en el Golfo de Corcovado, al suroeste de Chiloé, la zona más importante de alimentación y crianza de ballenas azules de todo el hemisferio sur.
En un principio, sólo se asoció con el Fenómeno de El Niño, pero luego se descubrió que el hallazgo contradecía las costumbres migratorias de las ballenas. Comúnmente los cetáceos del Cono Sur migran hacia aguas tropicales en diciembre para dar a luz, en cambio esta colonia permanece en el Golfo de Corcovado hasta abril y recibe ahí a sus crías.
“El 30% de las ballenas azules regresa año a año a la misma zona y, en especial, al área del noroeste de Chiloé. La cifra es considerada alta: en sitios como Australia esto alcanza un 10% y en la Antártica, menos de 1%”, afirmó Bárbara Galletti, presidenta del Centro de Conservación Cetácea (CCC), después de analizar un catastro realizado a las ballenas que visitan estas costas, entre el 2004 y este año.
Hasta ahora sólo se sabe que las características de la zona (mezcla de agua dulce y salada) favorecen la presencia de krill, el principal alimento de las ballenas.
El 2005 se comenzó a monitorear satelitalmente los 20 mil kilómetros cuadrados en los que se había avistado los cetáceos. El objetivo era contabilizar el número de ejemplares que llegan a la zona y entender por qué esta colonia no migra como el resto de las ballenas.
El descubrimiento es de tal magnitud, que fue suficiente para que el Dr. Rodrigo Hucke-Gaete, fundara la ONG Centro Ballena Azul, con un único propósito: estudiar la zona, pues aquí se pueden obtener importantes datos acerca de la alimentación y crianza de estos animales. Las condiciones para los avistamientos son óptimas: las ballenas pueden observarse junto a sus crías a sólo 100 metros de la costa, entre los meses de diciembre y abril.
La colonia de ballenas azules de Corcovado, también se ha convertido en lugar de interés para documentalista. La BBC de Londres filmó uno de los 11 capítulos de la serie Planet Earth en esta zona. El documental de 50 minutos, capturó imágenes únicas de los mamíferos más grandes del planeta.
Iniciativas turísticas
En esta zona están presentes los parques nacionales Chiloe y Corcovado, el Monumento Natural Islotes de Puńihuil, y el parque privado Tantauco, que protegen la gran diversidad de fauna marina: delfines australes, delfines chilenos, orcas, lobos marinos, nutrias marinas, pingüinos de Humboldt y de Magallanes y otras especies de aves marinas. Todo lo anterior, sumado a las ballenas, ha permitido comenzar a generar una amplia y atractiva oferta turística.
En Caleta Puñihuil, por ejemplo, a solo media hora de Ancud, la llegada de las ballenas motivó que los pescadores buscaran capacitación en Puerto Piramides, Argentina, para poder comenzar el avistamiento turístico de cetáceos, sin dañar a los animales. Son aproximadamente 147 animales los que llegan a la zona cada año, número bastante importante de acuerdo al tamaño de la población a nivel mundial, que no supera los 12.000 ejemplares.

