Sunday 20th May 2012
Pescadores ahora son guías ecológicos
Atacama

Pescadores ahora son guías ecológicos

Defensa Ballenas on June 29, 2010 with 0 Comments

Los turistas no fueron los únicos que llegaron a la costa chilena en la temporada primavera-verano. Delfines, ballenas y pingüinos también prefirieron el norte y se dejaron ver, aprovechando la cálida temperatura del agua, en la isla Chañaral de Aceituno, parte de la Reserva Natural del Pingüino de Humboldt, ubicada justo en la frontera entre la III y IV Región.

PESCADORES Y GUÍAS ECOLÓGICOS

El espectáculo que brindaban a diario, incentivó a un grupo de pescadores a dejar las redes y convertirse durante el verano en guías turísticos. Para ello, se capacitaron en el reconocimiento de las especies del lugar, crearon una rutina de presentación, adecuaron un vestuario que los identificara y tomaron clases de inglés básico para atender a los turistas angloparlantes. Además, buscaron el apoyo de organismos del Estado para estructurar un proyecto “bien hecho” y hacer de una improvisada actividad un negocio más serio y profesional.

Delfines jugueteando alrededor de los botes, ballenas azules levantando sus enormes colas, pingüinos retozando al sol son el panorama diario en la Reserva Natural del Pingüino de Humboldt, un archipiélago integrado por las islas Damas y Choros en la Región de Coquimbo, y Chañaral de Aceituno en Atacama, justo en la frontera entre la III y IV Región.

Con 507 hectáreas, la reserva es el hogar de una manada de 34 delfines nariz de botella que atraen turistas de todas partes del país, e incluso del extranjero. “Es que son muy amigables y juegan alrededor de los botes”, cuenta Patricio Ortiz, pescador artesanal y dueño de una de las embarcaciones que llevan a los visitantes a recorrer los alrededores de Chañaral de Aceituno.

Esta área es preservada por la Corporación Nacional Forestal (Conaf) para resguardar a 14 mil pingüinos de Humboldt, además de lobos marinos, nutrias de mar o chungungos y 42 especies de aves marinas, entre las que destacan tres tipos de gaviotas, pilpilenes y petreles.

Consciente de este potencial turístico, el sindicato de pescadores “La Caleta” buscó apoyo en el Fosis y Sercotec para estructurar un proyecto turístico, transformando una improvisada actividad en un negocio más serio. Mediante capacitaciones, los pescadores aprendieron a reconocer las especies del lugar y crearon una rutina para los visitantes. Incluso, tomaron clases de inglés básico para entenderse con los turistas anglosajones. Con el financiamiento compraron indumentaria alusiva a los delfines que los identifica como guías turísticos, y habilitaron sectores de camping.

El futuro de este nuevo destino turístico se ve promisorio, ya que el Gobierno tiene en carpeta comenzar desde 2006 la construcción de una ruta costera entre La Serena y Huasco, que facilitará el acceso a la reserva.

Además de los delfines que se asentaron en el lugar hace casi 25 años, la isla se convirtió en paradero estacional para una familia de ballenas azules y francas, que llegan en verano y en invierno emigran al norte en busca de aguas más templadas. La anidación de los pingüinos en cactus es otro atractivo del lugar, lo que se puede observar con binoculares desde los botes.

Como la idea es preservar este hábitat, la Conaf mantiene un guardaparque permanente en la caleta existente frente a la isla, supervisando que ningún bote desembarque en ella. Además, el sindicato de pescadores estableció un máximo de 10 viajes diarios, para evitar que las aglomeraciones alrededor de los delfines puedan espantarlos, como sucedió hace algunos años en la vecina isla Damas.

Desde el norte, se llega a la zona por un camino de ripio desde Vallenar hasta la caleta Chañaral de Aceituno, y desde ahí hasta la isla del mismo nombre. Desde La Serena, sólo se puede acceder hasta la localidad de Punta de Choros, que está al frente de las otras islas del archipiélago, Choros y Dama.

Se necesita un vehículo con doble tracción y un conductor conocedor de esos parajes para llegar. El cruce a las islas sólo se puede hacer en embarcación, y el tour cuesta 30 mil a 40 mil pesos. El recorrido dura 3 horas y el avistamiento de delfines está garantizado. Si no es así “le devolvemos la plata”, dicen los pescadores.

Fuente: Rodrigo Álvarez, Conciencia Animal.cl

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