Sunday 20th May 2012
Censando a las ballenas: algo nada fácil
Ballenas y sus Ecosistemas

Censando a las ballenas: algo nada fácil

Defensa Ballenas on July 8, 2008 with 0 Comments

En tiempos en que a gracias a los análisis del ADN se puede establecer el parentesco entre los distintos linajes de la humanidad y se realizan monitoreos satelitales para medir los niveles de deforestación a nivel mundial, se podría pensar que para contar las poblaciones de ballenas se utilizan sofisticados métodos y tecnologías de última generación, pero la verdad es que estas ideas están bastante lejos de la realidad.

Muchos siglos han pasado desde que fueron vistas por primera vez, sin embargo los censos por simple observación, siguen siendo la forma más utilizada para estimar las poblaciones de ballenas en los océanos.

Una tarea nada sencilla

“Hay muchas variables que interfieren con los métodos de observación de ballenas, y entre ellas se incluye el clima, la condiciones del hielo flotante y el lugar donde se encuentra el observador”, dice Greg Donovan, el irlandés que está a la cabeza del programa científico de la Comisión Ballenera Internacional (CBI), organismo encargado de la regulación de la caza de ballenas y de su ulterior conservación.

“La observación de ballenas consiste básicamente en mirar, hasta ver, ya sea un cuerpo o cuando lanzan su chorro de vapor. Esto es registrado, junto con la distancia y el ángulo en que fue observada”.

Para fijar las cuotas de extracción, en caso de que se reactive la caza comercial de ballenas, se necesitan estimaciones exactas. ¿Por qué las efectuadas hasta el momento son tan imprecisas? Simplemente, porque algunas especies pueden ser contadas más fácilmente que otras. Ballenas grises y cachalotes siguen rutas de migración que les permiten ser contadas desde la costa; los patrones únicos en sus aletas caudales ayudan a identificar a las ballenas jorobadas, permitiendo mejores estimaciones.

Pero para la mayor parte de las especies que son cazadas hoy en día, como la ballena minke, las estimaciones que se basan en las observaciones efectuadas desde barcos, son el único recurso.

Datos con enorme margen de error

La CBI estimó la población de ballenas minke entre 510.000 y 1.140.000 ejemplares, pero estos datos fueron obtenidos en 1980.

La población de ballenas minke de Groenlandia se ha estimado entre 3.600 y 32.000, siendo éste un margen de error inmenso. En el caso de la ballena de aleta, entre el valor más alto y el más bajo, se ha estimado una diferencia de hasta 100.000 ejemplares.

“En la mayoría de los casos, el trabajo consiste en estimar las poblaciones de animales que pasan gran parte de su vida sin ser vistos -agrega Donovan- así que no deberían sorprenderse de que los resultados sean tan imprecisos. Lo importante es basarnos en este hecho para su conservación”.

Entre los factores que influyen en la precisión de los sondeos, se pueden contar las limitaciones que tienen las embarcaciones, pues en la Antártica deben mantenerse lejos de las masas de hielo, que es donde las ballenas minke generalmente se alimentan, por abundar el alimento. De modo que algunas ballenas a pesar de encontrarse cerca del barco, pueden no ser vistas.

Por todos estos motivos, vemos que los datos sobre las poblaciones de ballenas son imprecisos, lo que representa la principal razón por la cual la caza comercial de ballenas debiera permanecer en la prohibición.

Japón, Islandia y Noruega, fijan sus propias cuotas de caza de ballenas: “fijamos las cuotas tomando en cuenta las imprecisiones, si consideramos que una población cuenta con al menos 10.000 ejemplares, la extracción de 40 de ellos no presenta impacto considerable”, argumenta Stefan Asmundsson, de Islandia.

Se requiere una gran cantidad de nuevos datos y expediciones, lo que involucra muchísimo dinero. Se necesitarían al menos 14 barcos, 3 avionetas y más de 150 investigadores.

Se puede concluir, que las probabilidades de encontrar personas rastreando ballenas con binoculares son altas, ya que sigue siendo el método más usado a pesar de su imprecisión.

En el futuro continuarán los debates, pues no sabemos si el misterio en torno al número de ballenas existentes finalmente las beneficiará o la perjudicará.

Fuente: Richard Black, Environment correspondent, BBC News website

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